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¿Cómo podemos afrontar las rabietas de nuestros hijos?

Publicado el : 19/06/2018 12:08:32
Categorías : Artículos de interés

rabietas bebes

¿Tu pequeño grita, llora, patalea o se tira por el suelo para llamar tu atención o para protestar sobre algo con lo que no está de acuerdo? Bienvenido, seguramente haya empezado la época de las temidas rabietas, que suelen aparecer a partir de los 2 años. Pero no te preocupes, las rabietas son un comportamiento normal entre los 2 y los 4 años. Es la manera que los más pequeños tienen para externalizar sus emociones más intensas.

Algunos niños pueden experimentar estas rabietas un par de veces al día, lo que puede provocar que sus padres acaben más que agotados. Las rabietas son una parte más en el proceso de aprendizaje y en la que los padres necesitan aprender a mantener la calma para lograr que todo vuelva a la normalidad.

¿Por qué los niños tienen rabietas?

Una de las grandes causas es la intolerancia a la frustración. A partir de los 2 años los niños están dejando de ser bebés, empiezan a tener más autonomía y no les gusta que alguien les diga que no pueden hacer aquello que tanto les apetece hacer. No conseguir lo que quiere no les gusta nada. Es una etapa en la que es normal que se opongan a todo lo que le digan. A los 2 años de edad a los niños les cuesta comunicarse con las palabras, así que opta por una vía que le resulta más fácil.

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¿Podemos llegar a evitar las rabietas?

Las rabietas formarán parte de su vida durante un tiempo pero se pueden seguir una serie de pautas para intentar evitarlas. Si tenemos que prohibirle algo debemos hacerlo de manera suave, sin ser bruscos. El diálogo con ellos es fundamental para que aprendan a tolerar la frustración. Por ejemplo, si vamos al supermercado, podemos anticiparnos y  explicarle lo que vamos a comprar, cómo esperamos que se comporte y le permitimos que participe de la situación.

¿Cómo podemos manejar las rabietas con éxito?

-Es imprescindible hablarle con calma y de manera cariñosa. No debemos hablarle estando enfadados. Tenemos que dirigirnos a él de manera segura y manteniendo siempre la autoridad.

-Debemos conservar el respeto mútuo en todo momento.

-Hay que mantenerse firme para que el niño no se salga con la suya. De esta manera verá que sus rabietas no funcionan y no podrá conseguir lo que quiere.

-Las rabietas no deben ni premiarse ni castigarse. A veces es fácil caer en la trampa de la recompensa una vez el niño empieza a calmarse.

-Escuchándole y preguntándole qué es lo que le ocurre.

-Es importante que le expliquemos el por qué queremos que haga una o no le vamos a comprar unos caramelos. El “porqué lo digo yo” no vale, hay que explicarle el motivo.

-Muchas veces las rabietas son sólo para llamar la atención. En estos casos es bueno que lo abracemos y le digamos cuánto le queremos.

En definitiva, hay que tener mucha paciencia, y esperar que el niño se tranquilice por sí mismo. Hay que ignorar las pataletas injustificadas y que sólo tienen como objetivo el llamar la atención.

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